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A partir de un bello título que evoca un pasaje del Evangelio, «Cinco panes y dos peces» (Jn 6, 5-11), el autor nos presenta siete meditaciones, preferentemente dirigidas a los jóvenes. Parte, significativamente, de fragmentos del mensaje del Papa a los jóvenes para la Jornada Mundial de la Juventud de 1997, y desde allí nos entrega su testimonio sobre su condición de preso por Cristo, sobre la primacía de Dios, sobre la oración, la Eucaristía, el mandamiento del amor, la devoción a María y su seguimiento de Jesús.
Este testigo de Cristo en nuestros días nos ofrece en estas páginas retazos de sus vivencias y de sus plegarias. Su testimonio es alimento para la fe, para el amor cristiano y para la esperanza de muchos, que es lo que desea sobre todo el autor.
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